Nuestra familia,
la primera escuela para aprender a vivir

noviembre 01, 2017

Nuestra familia, la primera escuela para aprender a vivir, la palabra no

Escrito por: Lina María Palacio

Cada familia tiene un modo de vida determinado y diferente, los niños desde el momento que nacen llegan a formar parte de esa dinámica familiar y pocas veces son tenidas en cuenta sus apreciaciones acerca de lo que piensan de su entorno familiar, de las normas y reglas de la casa, pues simplemente tienen que regirse a ellas y ya, no hay más.
De aquí, a mi modo de ver,  puede nacer un conflicto inconsciente con la palabra “no”, pues muchas veces imponemos a los hijos nuestro ritmo, nuestras formas, nuestro criterio, sin explicación, y ellos no logran asimilar de qué se trata todo esto, no entienden o no pueden hacerlo consciente fácilmente, simplemente se tienen que limitar a seguir lo ordenado, sin comprenderlo, y es aquí cuando empiezan a sentirse frustrados y se revelan ante el “no” que les decimos, y comienza la batalla entre padres e hijos.

Es cierto que las normas deben existir, pero también debe existir la flexibilidad para tener en cuenta las necesidades que tienen nuestros niños, así, entonces, podrá haber un balance entre el “sí” y el “no” y podrán reconocer el “no” como una palabra importante y no frustrante.

Por ejemplo, a la hora de comer es muy habitual que los niños digan - “no quiero más”, y los padres respondan - “No puedes pararte hasta que te lo comas todo”, sin tener en cuenta las señales del niño de que no quiere comer más; en este caso, podemos analizar la situación y ser flexibles, tal vez sea mejor que no coma más si se siente lleno. Los adultos establecemos la cantidad, la hora, el hambre que el niño tenga y lo que debe gustarle, es cierto que somos los adultos los que estamos a cargo de los menores, ellos aún no saben cuidarse a sí mismos, pero también es cierto que son personas que se están formando y tienen ciertos criterios y poder de decisión que es importante tener en cuenta, y con los que algunas veces podemos ser flexibles a la hora de la comida.

La actitud de escucha y  de atención son fundamentales para generar confianza en los niños, después se determina si es posible o no realizar lo que nos pide el niño, tal vez no se pueda realizar totalmente pero sí en parte.

Para las  normas de la casa es fundamental que todos los miembros de la familia desde el más pequeño hasta el más grande las tengan claras, las normas volátiles no funcionan y los niños principalmente se sentirán confundidos.

Un día mi hijo de 7 años, me dijo: - “Quiero tener televisión en mi pieza como algunos de mis amigos”.  Yo le conteste: - “Mira, yo entiendo que tus amigos tengan tv en su pieza y que para ti sea algo divertido, la familia de tu amigo tal vez  no tenga ningún impedimento para que la tenga, no quiere decir que es bueno, ni es malo, la norma es diferente; en nuestra familia no  nos parece que debas tener tv en tu pieza hasta que seas más grande”. Y le expliqué nuestras razones.

Me sorprendió su actitud ante esta respuesta, pude ver que lo había comprendido, que fue receptivo y había captado el mensaje, y el “no” no generó frustración en él.  Sin embargo, cada vez que vamos a la casa de algún amigo de él que tiene tv en su cuarto, me dice: “Mira, él tiene tv en su pieza”, y mi respuesta es: “somos familias diferentes y las normas son distintas”.
Sé que lo comprende, aunque no deja de ser algo que desea.

Con esto quiero expresarles desde mi experiencia y carrera profesional, la importancia de tener como padres claridad acerca de las normas que tenemos en nuestro hogar, pero recordando que existe la posibilidad de ser flexibles; No imponer de forma rígida, poder acercarnos a nuestros niños, escucharlos y compartir puntos vistas, seguro ellos se sentirán más seguros si los tenemos en cuenta y comprenderán el valor cuando les decimos “si” y cuando les decimos “no”.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lina María Palacio
Psicóloga y Mamá
Bogotá, Colombia



¿Quieres recibir información?